
Es más que frecuente que muchos de nuestros clientes ya lleven tiempo utilizando neumáticos desgastados en sus coches, pero es cierto que hasta que no aparecen las primeras lluvias y, desgraciadamente sufren algún pequeño susto de acuaplanning, cuando se plantean la necesidad de sustituir sus viejas cubiertas deterioradas de forma urgente.
Como profesionales de los neumáticos utilizamos unos baremos para calcular el nivel de desgaste que sufre una cubierta. Por ejemplo, si su relieve mide entre 8 y 4 milímetros, se puede deducir que está desgastado entre un 0 y un 62 por ciento. Si el dibujo mide en torno a los 3 milímetros, podemos afirmar que el desgaste ronda el 80 por ciento. Si la medida desciente hasta 2 milímetros, peligrosamente el neumático estará desgastado sobre un 95%. Finalmente, si la profundidad no es mayor de 1,6 milímetros, la cubierta estará desgastada completamente y será obligatoria su sustitución.
Hay que tener en cuenta de cara a este tiempo de lluvia que, en cuanto hayan caído las primeras gotas, hay que ajustar la presión de las ruedas para adaptarlas a las temperaturas de la nueva estación y controlar que el relieve de la cubierta esté dentro del límite legal recomendable (1’6 milímetros). Además, hay que controlar también otros elementos del coche como el estado de las escobillas limpiaparabrisas, los flujos del aire de la climatización sobre el parabrisas delantero y la luneta térmica (para evitar empañamientos).
Si se ha llevado algunas semanas sin llover es posible que en cuanto aparezca la lluvia, sobre todo, si son débiles, se forme en la calzada una pequeña capa, mezcla de polvo y grasa que desprenden los coches, que puede contribuir a que los neumáticos con poco dibujo se deslicen peligrosamente. Además, también influye la presión, pues si es más baja de lo habitual, las cubiertas se deforman lo que hay que su agarre disminuya. Si tienes dudas, en nuestro taller de neumáticos en Sevilla te revisamos su estado de manera completamente gratuita.
No se puede olvidar tampoco que durante la lluvia hay que aumentar la distancia de frenado y, sobre todo, reducir la velocidad a causa de que los neumáticos pierden mucha adherencia. Asimismo, hay que tratar de frenar con suavidad con objeto de que las ruedas no se bloqueen. También la humedad afecta al sistema de frenado, pues si están mojados perderán su eficacia en gran parte, sobre todo, al transitar por zonas donde el agua se haya acumulado (por ejemplo charcos). En este caso, si quieres secar este otro dispositivo fundamental para la seguridad, basta con accionar repetidamente de forma muy corta el pedal correspondiente.
Por último, también debemos recordar que en las jornadas de lluvia también es frecuente que los cristales del coche se empañen. Si te ocurre eso hay que optar por ventilar el interior del vehículo y activar el aire acondicionado de forma que el aire impacte directamente sobre ellos. ¡Tampoco olvides encender las luces de cruces o anti nieblas si las precipitaciones son muy intensas!

Algunos clientes que han comprados sus neumáticos a través de nuestra tienda online y los han recibido en su domicilio, al abrir el embalaje han visto estas rayas con sorpresa cuando en realidad no hay nada de qué preocuparse, sino más bien al contrario.
Desde Grupo La Negrilla, como taller de neumáticos en Sevilla, siempre nos hemos preocupado por mantenernos al día de las técnicas de vanguardia del mercado y ofrecer a nuestros clientes la mayor profesionalidad. Por esta razón, en nuestro día a día trabajamos con muchísimos neumáticos, por lo que hemos desarrollado un sistema para controlar y clasificar las distintas piezas eficazmente y evitar errores de identificación.
La función de estas líneas podríamos decir que no tienen importancia desde el punto de vista de la producción de los neumáticos, sino que solo tienen una función meramente operativa para los empleados y especialistas de nuestros talleres. Es la marca de calidad que señala que la pieza ha pasado con éxito nuestro test de calidad (revisión visual, verificación mecánica y resistencia a la presión). Para los usuarios no tienen mayor relevancia.
Hay que tener en cuenta que estas señales van a desaparecer al poco tiempo del uso con el roce de la banda de rodadura en el asfalto. Tampoco hay que preocuparse por el color de las líneas, pues es muy posible que diferentes neumáticos de la misma medida estén marcados con tonalidades diferentes.
Otras señales que podemos encontrar en cualquiera de nuestros neumáticos de ocasión o nuevos son unos puntos de colores en los lados de la cubierta, pero su importancia es también menor. En este caso, los significados que pueden tener son diferentes. A continuación vamos a enumerar los más usuales:
Desviación mayor de la fuerza radial variable: Punto rojo (generalmente en modelos de la marca Bridgestone).
Colocación de la válvula. Se trata de una indicación para el montaje del neumático en la llanta. Habitualmente es fruto del acuerdo de una marca de neumáticos con un fabricante de automóviles.
Control de calidad. Habitualmente se representa con un punto blanco con la parte central de color negro.
No obstante, esta clasificación no es definitiva, pues cada marca fabricante cuenta con su propio código, lo que provoca que un color signifique algo completamente distinto para un fabricante u otro, incluso en modelos de la misma firma.

Subir las ruedas al bordillo: es una costumbre muy común, sobre todo al aparcar, subir la rueda al bordillo de la acera. Esta práctica es muy perjudicial ya que desgasta la banda de rodadura del neumático y puede dañar y desgarrar su flanco y la llanta, lo que puede provocar bultos en la cubierta.
Agresividad al conducir: ser brusco al volante, con frenazos y acelerones agresivos, no solamente provoca un deterioro acelerado de los neumáticos, sino que afecta negativamente a otros componentes del coche como la caja del cambio, los frenos o el propio motor, que puede terminar sobrecalentándose.
No frenar en badenes o resaltos: no son pocos los conductores que no reducen la velocidad al llegar a uno de estos dos elementos disuasorios o a cualquier bache sin saber que esta costumbre también perjudica a sus ruedas. De hecho, esto contribuye a deformar y abollar los neumáticos y afecta también a su alineación, lo que a su vez contribuye a que se sigan desgastando las cubiertas de forma irregular. Además, también resultarán dañados otros componentes como la suspensión y los elementos de frenado (discos, pastillas, etc.). Un buen truco para comprobar si la alineación está afectada es mantener el volante recto y observar si el coche se escora hacia alguno de los lados de la carretera.
No revisar la presión: muy a menudo llegan a nuestro taller de neumáticos en Sevilla muchos coches cuyas ruedas no tienen la presión adecuada. Lo curioso es que pocos usuarios conocen la importancia de este aspecto para prolongar la vida útil de sus cubiertas. Desde Neumáticos Calonge recomendamos hacer esta fácil operación cada dos semanas, pues factores como la temperatura o la carga transportada contribuyen a que se pierda presión de inflado, de hecho, en el caso de que el equipaje tenga peso conviene añadir de 1 a 3 bares en el eje trasero (cuando el paso se quite la presión debe volver a su nivel habitual). Hay que recordar que en cualquier estación de servicio se puede revisar la presión e inflar las ruedas si es necesario.
Con unos neumáticos subinflados (con menos presión de la cuenta) se gasta de media hasta un 20 por ciento más de combustible, además de que el coche será más inestable y las cubiertas se desgastarán por los extremos. En el caso de que la presión sea superior a la recomendada, el deterioro será mayor por la parte central. Es habitual que el fabricante coloque una pegatina con las cantidades adecuadas en el marco de la puerta del conductor o tras la tapadera del depósito de combustible.
Mover la dirección con el coche detenido: ¿sabías que las ruedas de un coche detenido pueden soportar hasta una tonelada de peso? Pues mover la dirección hacia un lado y otro contribuye a deformar los neumáticos y a deteriorar todo el equipo. De hecho, aunque los sistemas de dirección asistida reducen este problema no es conveniente llevar un giro al máximo.
Habitualmente los usuarios cambian sus neumáticos por desgaste, al sufrir algún pinchazo o por el deterioro de un impacto con un bordillo o por el envejecimiento propios porque, aunque no lo creas, los neumáticos también tienen fecha de caducidad. Si quieres tardar tiempo en visitar nuestro taller solo tienes que aplicar estos consejos.

Como expertos en neumáticos de ocasión en Sevilla a diario realizamos esta operación de ajuste de los diferentes elementos de la suspensión y la dirección para que los neumáticos se agarren correctamente a la calzada y rueden en paralelo en sus respectivos ejes. Cualquier vehículo se va a tener que someter tarde o temprano a esta operación, pues la alineación es una propiedad que se va perdiendo progresivamente y que si no se remedia a tiempo puede ocasionar importantes problemas tanto de mecánica como de seguridad y consumo.
Entre las principales señales de alerta que indican que tu coche necesita una alineación de ruedas podemos destacar las siguientes.
- Desgaste irregular y excesivo: si observas que los neumáticos están más desgastados por uno de sus flancos es posible que la alineación no sea la correcta. Además, este síntoma suele ir acompañado de vibración en las ruedas delanteras durante la conducción, por lo que es más que recomendable acudir a un taller de confianza para que estudien si es necesaria esta operación también conocida como "paralelo" o "geometría".
- Las ruedas no hacen caso al volante: un truco muy sencillo para comprobar el estado de la alineación es mantener el volante recto en algún tramo recto de carretera para observar si el coche tiende a escorarse hacia un lateral de la calzada. Si ello llega producirse es posible que un neumático esté dispuesto más hacia adelante o atrás de su eje, lo que puede llegar a desencadenar un accidente tarde o temprano.
- Dirección rígida: otro síntoma es que al girar el volante haya que hacer más esfuerzo de lo habitual, algo que también puede deberse a un problema en la alineación de la dirección de los neumáticos. Si esto te ocurre, lo mejor es que acudas sin pensártelo a tu taller de neumáticos en Sevilla de confianza, pues no se trata de un problema reversible, al contrario, puede agravarse con el paso del tiempo.
- Aumento repentino del consumo: si notas que tu coche comienza a consumir más carburante del habitual es posible que se deba a que las ruedas no están alineadas correctamente. Aunque no lo creas, si esto ocurre, el vehículo tiene que hacer más esfuerzo para conseguir su rendimiento habitual, lo que repercute en un mayor consumo.
Clasificación de las desalineaciones
Existen varios tipos de desalineación de neumáticos, según donde se localice el deterioro de la banda de rodadura. Por un lado, si las ruedas delanteras están orientadas hacia el interior y se desgastan más por la parte exterior se conoce como desalineación convergente. Por otro, si los hombros de las cubiertas se deterioran más que la parte exterior cuando los neumáticos apuntan hacia afuera se conoce como desalineación divergente. Por último, cuando los dos ejes del coche no ruedan de forma paralela, el coche tiende a ladearse y, como consecuencia de ello, las cubiertas se deteriorarán excesivamente por uno de sus lados.
No te la juegues y al mínimo síntoma acude a un centro especializado para que, al menos, revisen el estado de tu alineación. ¡Es por tu seguridad!

Una práctica muy habitual
Se estima que en toda Europa cerca del 70% de los conductores circula con una presión inadecuada. Otros estudios señalan que este hecho supone que se viertan a la atmósfera más de 18 millones de toneladas extras de CO2 debido a un consumo añadido de entorno de un depósito completo de combustible por vehículo. Ahí es nada. Tampoco hay que olvidar que esto repercute en que la vida útil de las cubiertas se acorte de manera destacada, por lo que anualmente se colocan más de 50 millones de neumáticos que en condiciones normales no deberían haberse empleado. Todo ello no solo repercute en el bolsillo de los conductores, sino también en el medio ambiente. Por eso, este asunto es mucho más importante de lo que habitualmente se piensa. A continuación vamos a enumerar los diferentes peligros que entraña conducir con unos neumáticos que no tienen una presión adecuada: - Desgaste desigual: ello se produce porque los flacos apoyan más sobre el asfalto que centro, por lo que sufren un desgaste mayor en los laterales, algo que en condiciones normales no deberían sufrir. Esto provoca que la vida del neumático se acorde bastante, lo que a su vez provoca que haya que sustituirlo antes de la cuenta. Recuerda que si no puedes colocar una cubierta nueva, un neumático de ocasión puede ser una alternativa muy rentable para afrontar este desembolso imprevisto.
- Mayor probabilidad de reventón: si el factor anterior tenía un carácter más económico, en este caso es la seguridad la que se pone en juego, ya que al sufrir el neumático durante la conducción presiones en zonas no preparadas especialmente para ello el riesgo de sufrir un reventón es mayor, suponiendo este uno de los mayores peligros que puede sorprender a un conductor durante la conducción.
- Menor agarre en las curvas: un neumático con una presión no recomendada tendrá en las curvas un comportamiento diferente al de otra rueda que circule con un baremo adecuado. De hecho, tenderá a perder la trazada y tender hacia el exterior o hacia el interior de la curva según el desinflado esté en el tren delantero o en el trasero, respectivamente.
- Peligro de desllantamiento: este término, poco empleado habitualmente, se refiere al hecho de que el neumático se salga de la llanta debido a la poca presión con la cuenta. No por no conocida no deja de ser un hecho habitual, sobre todo, en casos en los que el coche y sus neumáticos requieren de un fuerte apoyo (como en los cambios de dirección o esquivas de emergencia).
- Mayor distancia de frenado: aunque muchos piensan que las ruedas desinfladas hacen el coche más pesado, y por tanto, con mayor agarre al asfalto, ocurre todo lo contrario. Una presión menor hace que el coche, sobre todo en suelo mojado, se deslice más, por lo que la distancia de freno aumentará peligrosamente.
Para terminar queremos incidir en la importancia de comprobar regularmente la presión de los neumáticos, en especial, cuando se cargue el vehículo de manera significativa, por ejemplo en casos de viajes o mudanzas, pues se podrá estar circulando con una presión inadecuada y, sobre todo, muy peligrosa.
